Convivir con un loro es distinto a cualquier otra forma de compañía. No hay distancia entre ustedes: sus ojos siguen los tuyos, aprenden tu rutina antes de que la repitas, y construyen un vínculo con la misma exigencia con la que piden ser vistos. Esa inteligencia —capaz de reconocer estados de ánimo, de pedir presencia, de mostrar afecto sin condiciones— es lo que hace que un psitácido no sea solamente una mascota, sino un compañero real de vida.
Quien convive con un loro sabe que el acompañamiento va en dos direcciones. Ellos nos regulan tanto como nosotros los cuidamos: su presencia constante, su necesidad de rutina y su forma honesta de comunicar lo que sienten terminan formando cuidadores más pacientes, más atentos y, sin proponérselo, personas mejores en su día a día. De esa convivencia real nace Alitas de Amor — y de esa misma convivencia nace la bandada que hoy queremos presentarte.
Detrás de cada fórmula, de cada frasco, de cada etiqueta que sale de Alitas de Amor, hay una bandada real. No hay campaña detrás de esto: cuidamos, convivimos y aprendemos todos los días de seis psitácidos que, sin saberlo, le dieron forma y sentido a esta marca.
¿Quiénes integran nuestra bandada?
| 01 · Coco |
| 02 · Goldito |
| 03 · Lumi |
| 04 · Lilo |
| 05 · Bolita |
| 06 · Coquito y Enfermín |
| 07 · El equipo humano |
Periquito australiano (Melopsittacus undulatus), blanco con azul en el abdomen y pequeñas pecas negras sobre las alas.
Coco fue el primero. El que le quitaba los cañones de las plumas a Goldito cuando llegó, el que le indicaba hacia dónde volar, el que estaba pendiente de cada sonido que emitía, aunque Goldito perteneciera a otra especie por completo. Era el jefe de la bandada, y le heredó a Goldito esa misma esencia de liderazgo. Pedía atención moviendo las alas, saltando, volando bajo por toda la habitación — nunca de forma sutil.
Coco fue la primera piedra de la bandada, sin que ni él ni nosotros lo supiéramos entonces. Nos mostró la curiosidad y la sociabilidad que tienen los psitácidos australianos, y fue el primero en aceptarnos como parte de su bandada. Ya no está con nosotros, pero es, en gran parte, la razón por la que la bandada —y esta marca— existen.
Rol en Alitas de Amor: fundador honorario.
Forpus conspicillatus (periquito de anteojos).
La gran mayoría conoce a Goldito: el jefe, el líder, el amoroso y tirano, el rey de Alitas de Amor. Lo encontramos en una cancha de fútbol, pasadas las nueve de la noche, solo. Desde ese momento cuidamos de él —de formas correctas e incorrectas, como se aprende a cuidar cuando nadie te enseñó antes— y su carisma terminó de darle otra tónica a la bandada. Su relación con Coco, construida a punta de pedir comida y recibir paciencia, ya era Alitas de Amor antes de que existiera el nombre.
Fue durante un cuadro de hipoglucemia e hipocalcemia, viendo cómo resistía y se quería quedar, que Alitas de Amor tomó forma como compromiso real: hacer todo lo posible para que los psitácidos vivan mejor, y que los cuidadores les devolvamos, con consciencia, la misma magia que ellos nos entregan.
Rol en Alitas de Amor: gerente general. Todo pasa por él — decisiones, formulaciones, compras, horarios.
Periquito australiano (Melopsittacus undulatus), amarillo con azul cielo en el abdomen.
Lumi fue el tercero en unirse. Lo que más lo caracteriza es su nobleza y dulzura: desde el primer momento en que lo tuvimos en las manos, confió sin condiciones. Al principio, Goldito no lo aceptaba con facilidad; fue Coco quien lo recibió con las alas abiertas y quien hizo de puente entre ambos, hasta que, poco a poco, Lumi se ganó la confianza y el cariño de Goldito. Esa relación se fortaleció aún más cuando Coco ya no estuvo con ellos.
Rol en Alitas de Amor: secretario general. Está en todo, ayuda en todo, siempre atento y dispuesto.
Periquito australiano ancestral (Melopsittacus undulatus).
Un tiempo después de que Coco dejara de estar con nosotros, llegó Lilo a la bandada. Tenía un pequeño lunar en el pico que desapareció mientras crecía. Pequeño y amoroso al principio, se volvió algo más desconfiado con el tiempo —Goldito no lo recibió bien y marcaba su territorio cuando tenía oportunidad. Hoy es mimado, curioso, y con un toque de travesura: le gusta empujar y morder las colas de sus compañeros. Le gusta estar con sus humanos, pero bajo sus propios términos.
Rol en Alitas de Amor: operario de producción. Rinde perfecto cuando el jefe está presente.
Periquito australiano (Melopsittacus undulatus), blanco con un poco de azul cielo en la espalda.
Bolita llegó pensado como compañía para Lilo, que en ese momento quedaba un poco de lado entre Lumi y Goldito. Es independiente, fuerte, grande, cariñoso y juguetón — le encanta jugar con los dedos de sus humanos.
Rol en Alitas de Amor: administrador. Se cree el dueño, pero sigue subordinado a Goldito.
Ambos periquitos australianos (Melopsittacus undulatus) y hermanos. Coquito, amarillo como Lumi; Enfermín, blanco albino con azul violáceo en el abdomen.
Los últimos en unirse a la bandada, aunque no llegaron juntos. Coquito se quedó con nosotros desde el principio y fue recibido sin problema por Lumi, Lilo y Bolita —Goldito, fiel a su estilo, lo miró con desprecio. Enfermín, en cambio, llegó dos semanas después: no comía, había perdido peso y pasaba la mayor parte del tiempo en letargo. Desde entonces ha mejorado de forma constante — recuperó peso, dejó atrás el letargo y, poco a poco, empezó a confiar en nosotros.
Rol en Alitas de Amor: practicantes. Con ánimo, inocencia, y todos los errores que trae ser nuevo.
El equipo humano de Alitas de Amor nace del contacto directo con los psitácidos: del amor, el respeto y la admiración por estos seres alados llenos de magia. De los errores y los aciertos, y del propósito de lograr que, a través de Alitas de Amor, muchos seres alados vivan mejor — y que sus cuidadores sean cada vez más conscientes del cuidado, la paciencia y el detalle que estos animales merecen.
🌿 Alitas de Amor · Bienestar Aviares desde el Quindío, Colombia.